Nuestras mieles de brezos, Erica sp. - Pajuelo Apicultura
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Nuestras mieles de brezos, Erica sp.

Nuestras mieles de brezos, Erica sp.

Un paseo por los brezales de la península Ibérica

Conocemos con el nombre de “brezo” a una serie de plantas diferentes, pertenecientes al género botánico Erica. Tienen hojas simples, alargadas, con el borde girado hacia dentro para evitar la pérdida de agua por traspiración. Sus flores son más o menos campaniformes, resultado de la fusión de 4 pétalos, más o menos diferenciables en el borde de la campana, y 8 estambres. Algunos florecen en primavera, otros en verano-otoño. Pueden cubrir superficies importantes de landas, sotobosque, taludes o rocallas, desde el nivel del mar hasta las altas montañas.

En general son plantas de gran interés apícola. Dan apreciadas mieles monoflorales, oscuras, de aromas intensos, terrosos y a humus, y gusto con componentes amargos y salados. Su productividad dependerá de la especie, de la zona, la altitud, la naturaleza del suelo, y, claro, de la meteorología del año. Su polen es muy nutritivo para las abejas.

Al microscopio presenta una imagen inconfundible: sus granos se presentan en tétradas (grupo de cuatro) con tres en la base y la cuarta encima, en medio. Las diferentes especies tienen las tétradas más o menos redondeadas, de diferentes tamaños, con paredes de diferente grosor, y con algunas otras diferencias.

Podemos dividir los más importantes para las abejas en varios grupos:

  • los de zonas de clima atlántico, cuadrante Noroeste y franja Norte de la península, con veranos suaves y lluviosos,
    • de floración primaveral, generalmente aprovechados por las colmenas para criar, con pocas probabilidades de dar cosecha:
      • E. arborea, brezo blanco, de la mitad este de la península, y la mitad norte del Mediterraneo
    • de floración veraniega, son los que aportan la mayor cantidad de miel de brezos al mercado:
      • E. australis, brezo colorado, de la mitad este de la península, no muy abundante.
      • E. ciliaris, argaña, estrictamente de la franja noroeste, donde puede llegar a ser muy abundante.
      • E. cinerea, brezo ceniciento, forma masas importantes en la franja norte peninsular, es de alto valor apícola.
      • E. vagans, también de la franja norte, donde es muy importante; da una miel especialmente amarga.

  • los de zonas de clima mediterráneo, con veranos cálidos y secos, sin lluvia
    • de floración primaveral; que, como ocurre en los brezos atlánticos, suelen ser aprovechados para desarrollar la colmena más que para cosecha
      • E. arborea, de nuevo el brezo blanco, esta vez localizado en algunos barrancos húmedos de la mitad norte del litoral del Mediterráneo, y en algunas localizaciones frescas y sombrías, en las que, si la meteorología le ayuda, puede llegar a dar cosecha algún año
      • E. lusitanica, brezo portugués, propio de algunas localizaciones de la mitad suroeste de la península, y de la franja central noroeste
      • E. umbellata, quiruela, mogariza, extendido por la esquina noroeste de la península, y, como el brezo portugués, por algunas localizaciones más húmedas de la mitad suroeste
    • de floración invernal:
      • E. multiflora, brezo de invierno, petorro, cepell, abundante en zonas del litoral del Mediterráneo, donde, si las lluvias de otoño le acompañan, y el invierno no es muy frío puede llegar a producir cosecha de miel.
E. Multiflora
Archivo Pajuelo

Como habrán podido apreciar en este texto hay diferentes mieles de brezos.

Generalmente las del mercado son de los atlánticos de floración veraniega, a la que trashuman colmenas del resto de la península. Pero si acompaña la floración del castaño, planta extraordinariamente polinífera, algunas de esas mieles de brezos pueden quedar con porcentajes bajos de su polen, y su monofloridad puede ser sometida a dudas. Por suerte se está trabajando en otros marcadores para definirlas.

Otra miel de brezo dudosa, esta vez sensorialmente, es la del de invierno, cepell, que sí suele tener porcentajes altos de su polen los escasos años en los que se produce. Las características sensoriales diferentes de estas mieles respecto a las de los brezos estivales atlánticos son: su color, más claro; su aroma y gusto, menos intensos; y suele ir acompañadas de romero, cuyos aportes pasan desapercibidos, y, a veces, de algarrobo, que sí aporta aromas a algarroba, gustos, y una cierta astringencia.

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